En Holanda los padres cuentan a sus hijos que Santa Claus -conocido allí como San Nicolás– viaja desde Valencia hasta los Países Bajos para traerles regalos si han sido buenos a lo largo del año. De hecho, es tradición que, en Nochebuena, los niños dejen naranjas junto a unas decorativas botas navideñas para darle la bienvenida a este “valenciano” tan especial. San Nicolás llega en barco y una vez desembarcado monta en un caballo blanco. Sus ayudantes son unos negros llamados Pedritos los Negros que lanzan galletitas a la gente.

En Bélgica también está la tradición de San Nicolás, que viene de Valencia y regala naranjas a los niños. La fiesta de San Nicolás se celebra además en algunas antiguas colonias neerlandesas y en menor medida en Luxemburgo, Austria, Suiza, Alemania, Polonia y Chequia. Curiosamente en Valencia, por su tradición católica, el pueblo cree más en los Reyes Magos que en el viejito pascuero y del enigmático Papá Noel se piensa que vive en el círculo polar ártico, concretamente en Finlandia. Sea como sea, sed buenos o de lo contrario Papá Noel os traerá carbón.

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