En la época foral, el custodio de la Real Senyera era el Mestre Racional, quien se la encargaba al Justicia para las ceremonias civiles y al jefe del Centenar de la Ploma en las expediciones militares. La bandera tenía su propia guardia personal, el Centenar de la Ploma; una milicia de cien ballesteros que la custodiaba cuando salía de la ciudad de Valencia, o en caso de guerra. Fue instituida por el rey Pere II el Cerimoniós en 1365 bajo el nombre de Centenar del Gloriós Sant Jordi, pero pronto fue conocida como el Centenar de la Ploma, por la ploma o pluma que lucían los ballesteros en el birrete.

Esta milicia fue instituida por Pere II en 1365, durante el asedio de Sagunt en plena Guerra de los dos Pedros (1356-1365) contra Castilla. Tal prerrogativa fue una recompensa por los servicios prestados por la hueste urbana de Valencia en esta guerra, pues la ciudad pedía crear una milicia fija y veloz. Aun así su función principal fue la de escoltar y proteger la Senyera de Valencia que en el momento de su constitución no era aún la Senyera Coronada (lo fue en 1377), sino el señal del rey. Años más tarde, la guardia se amplió a tres cuerpos: cien ballesteros, cien arcabuceros y cien jinetes. Desapareció el año 1707 con el Decreto de Nueva Planta.

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