Frente a la Lonja de la Seda, en el corazón del distrito de Ciutat Vella, se alza el mayor centro de Europa especializado en la venta de producto fresco. El Mercado Central bien podía pasar por una catedral modernista por su estructura de hierro, cristal y cerámica y su espectacular cúpula central de 30 metros de altura. Sin embargo, acoge la mayor despensa (minorista) de Valencia, un lugar de culto para los amantes de la gastronomía.

El Mercado Central de Valencia (o Mercat Central, en valenciano) es muy grande. De hecho, llamarlo inmenso no resulta exagerado. Para construirlo se necesitaron 18 años (de 1910 a 1928) y hubo que derribar antes el antiguo mercado y tres manzanas de viviendas. El día de la inauguración jóvenes de familias adineradas de la ciudad sirvieron una comida a más de 2000 pobres bajo sus cúpulas modernistas de hierro, cristal y cerámica.

Fue diseñado por los arquitectos Francesc Guàrdia i Vial y Alexandre Soler i March. Se encuentra entre la Plaza del Mercado, al lado de la Lonja de la Seda (una maravilla gótica patrimonio de la humanidad), y la plaza de la ciudad de Brujas. La calle vieja de la Paja separa el Mercado Central de la Iglesia de los Santos Juanes. En el lado opuesto, el Mercado Central da a las calles Palafox, plaza En Gall y calle de las Calabazas.

Es el mayor mercado de Europa dedicado a productos frescos, con casi 400 comercios, y el primero del mundo que aceptó pedidos por internet (desde el 2 de octubre de 1996). Allí se vende fruta, verdura, pescado, mariscos, carnes y embutidos tanto para consumo doméstico como para el abastecimiento de grandes restaurantes.

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